Reservar Consulta
El ejercicio: tu mejor defensa contra 10 tipos de cáncer — Dra. Maria Botia, Medicina Deportiva
Oncología

El ejercicio: tu mejor defensa contra 10 tipos de cáncer

Por Dra. Mercedes Botia

El vínculo entre el cáncer y el ejercicio recibe cada vez más atención, no solo por el papel protector que se le ha encontrado, sino también como pieza clave en el tratamiento y pronóstico de pacientes con cáncer y sus sobrevivientes.

En la actualidad, existe una gran cantidad de evidencia que respalda una asociación entre el ejercicio regular y un menor riesgo de cáncer y mortalidad, lo cual se vuelve un dato relevante dada la creciente incidencia mundial tanto del cáncer como de la inactividad física.

El ejercicio puede tener un efecto protector particularmente fuerte en tipos de cáncer relacionados con la obesidad como el de mama, colorrectal y endometrial. Los mecanismos propuestos para explicar estos efectos protectores incluyen:

  • Mejora de la sensibilidad a la insulina.
  • Modulación de la disponibilidad de hormonas sexuales.
  • Mejora de la función inmune.
  • Reducción de la inflamación sistémica.

Además, el ejercicio puede influir en el microambiente tumoral, afectando la angiogénesis intratumoral (es decir, los mecanismos que promueven el crecimiento de vasos sanguíneos en el tumor) y la actividad de las células inmunes, lo cual le confiere al ejercicio efectos antitumorales directos.

Sin embargo, aproximadamente un tercio de los adultos en todo el mundo están físicamente inactivos, es decir, no cumplen con los niveles mínimos recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y la obesidad también muestra un aumento preocupante que constituye un factor de riesgo para ciertos tipos de cáncer.

La evidencia científica

  • Datos sobre 1,44 millones de participantes y 186.932 cánceres agrupados de varias cohortes prospectivas estadounidenses y europeas muestran que la actividad física de intensidad moderada a vigorosa en el tiempo libre se asocia con un riesgo significativamente menor de diez tipos de cáncer, incluso después del ajuste por factores de riesgo como adiposidad y tabaquismo.
  • Los beneficios muestran un patrón de dosis-respuesta: algunos autores han informado de un beneficio máximo con el doble de la recomendación mínima de la OMS. Para reducir el riesgo de cáncer del tracto digestivo (en un 32%), la dosis óptima es aproximadamente tres veces el nivel mínimo de la OMS (ej. caminar 10 horas por semana).
  • Atletas de élite expuestos a mayores cargas de ejercicio que continúan su carrera profesional como atletas master tienen un riesgo mucho menor de mortalidad general por cáncer en aproximadamente un 40%.

¿Qué tipo de ejercicio es más favorable?

Se ha notado que la incidencia es más baja entre quienes practican deportes de larga duración. Hay una notable diferencia entre el cáncer de pulmón y el de riñón con respecto a esta modalidad de ejercicio.

La mayor parte, si no la totalidad de esto, se debe a que los atletas profesionales llevan un estilo de vida saludable, baja grasa corporal y están alejados de malos hábitos como el alcohol y tabaquismo.

El entrenamiento de fuerza también es clave: La evidencia sugiere que para el cáncer de mama, un programa de ejercicio que incluya este tipo de entrenamiento impacta positivamente en su pronóstico.

En el caso del cáncer colorrectal, se ha demostrado que el ejercicio regular, especialmente el cardiovascular de intensidad moderada a vigorosa, puede reducir la proliferación de células en el colon, lo que sugiere un efecto protector.

En general, un enfoque multimodal que combine el ejercicio cardiovascular con entrenamiento de fuerza en una intensidad moderada a vigorosa maximiza los beneficios protectores, mejora la composición corporal, disminuye los niveles de insulina en ayunas y reduce marcadores inflamatorios cruciales.

El músculo como protagonista

El músculo esquelético es un órgano endocrino capaz de liberar moléculas, las conocidas miocinas, con posibles efectos antitumorales.

Miocinas Principales

Estas moléculas actúan sistémicamente, tienen efectos antiinflamatorios, sensibilizan a la insulina y aumentan la termogénesis en el tejido adiposo:

🧬 IL-6
🛡️ Oncostatina M
SPARC

Esto proporciona un apoyo biológico indirecto a los efectos anticancerígenos del ejercicio, contrarrestando la obesidad, la resistencia a la insulina y la inflamación crónica.

Impacto en 10 diferentes tipos de cáncer

De esta forma, la actividad física regular puede impactar directamente ofreciendo protección contra los siguientes tipos de cáncer:

12% Cáncer de Seno
18% Gastroesofágico
11% Páncreas
11% Ovario
17% Endometrio
24% Colon Proximal
29% Colon Distal
10% Próstata
11% Renal
24% Pulmón

Conclusión

En conclusión, el ejercicio físico regular es un potente aliado en la prevención y tratamiento de al menos diez tipos de cáncer, especialmente aquellos relacionados con la obesidad.

Sus beneficios incluyen la reducción del riesgo de incidencia, la mejora del pronóstico y la supervivencia, gracias a su impacto en factores como la inflamación, la sensibilidad a la insulina y la función inmune. Adoptar un enfoque multimodal que combine ejercicios cardiovasculares y de fuerza maximiza estos efectos, subrayando la importancia de un estilo de vida activo para la salud integral.