Atletas y marcapasos: una relación poco frecuente, pero relevante
El deporte es una de las intervenciones más poderosas en salud cardiovascular. Pero como cualquier estímulo biológico sostenido en el tiempo, también genera adaptaciones que evolucionan.
Durante años, una frecuencia cardíaca baja ha sido sinónimo de buena condición física. Pero en el atleta máster, esa misma señal puede requerir una interpretación más cuidadosa. La bradicardia sinusal y algunos grados de bloqueo AV se han considerado parte del llamado “corazón de atleta”: adaptaciones fisiológicas, eficientes y, en la mayoría de los casos, reversibles.
Sin embargo, la evidencia más reciente nos invita a entender este fenómeno con mayor profundidad.
Esto no implica que el deporte sea perjudicial para el corazón.
Lo que refleja es que el sistema eléctrico cardíaco, como cualquier tejido biológico, está sujeto a procesos de adaptación y envejecimiento tras años de estímulo sostenido.
Adaptación fisiológica… que puede evolucionar
El riesgo de requerir un marcapasos en atletas es bajo. Pero no es inexistente, y aumenta con la edad, particularmente a partir de la quinta década de vida.
Más importante aún, no se trata solo del riesgo absoluto, sino de la evolución en el tiempo: las bradiarritmias que en un atleta joven representan una adaptación fisiológica pueden, en algunos casos, progresar hacia formas sintomáticas que requieren tratamiento en etapas posteriores de la vida.
¿Qué nos dicen los estudios recientes?
Un estudio publicado en Journal of Clinical Medicine (2024) analizó pacientes que requirieron marcapasos por disfunción del nodo sinusal o bloqueos AV sin enfermedad cardíaca estructural asociada. Los hallazgos fueron relevantes:
Ex-atletas de Resistencia
Ciclismo, remo — edad más temprana de marcapasos
Atletas Fuerza/Mixtos
Edad promedio de marcapasos
Personas Sedentarias
Edad promedio de marcapasos
En atletas de resistencia, la indicación más frecuente fue el bloqueo AV de segundo o tercer grado (78%), frente al 44% en atletas de fuerza/mixtos.
No hubo diferencias significativas en el tamaño de las cavidades ni en la función ventricular entre grupos: el problema es predominantemente eléctrico.
Estudios previos ya habían mostrado hallazgos similares: el síndrome del seno enfermo es más frecuente en atletas de resistencia como ciclistas y esquiadores de fondo, con una relación dosis-dependiente según los años de práctica y la carga competitiva.
Más allá del "tono vagal": lo que realmente ocurre
Durante mucho tiempo, la bradicardia en atletas se explicó por un aumento del tono vagal. Hoy sabemos que esa explicación es incompleta. El entrenamiento prolongado induce cambios más profundos:
Disminuye la expresión de canales iónicos clave (HCN y canales de calcio), reduciendo la capacidad intrínseca del nodo sinusal y enlenteciendo la conducción AV. Persiste incluso sin influencia del sistema nervioso autónomo.
De noche baja la expresión de ciertos canales iónicos, reduciendo la frecuencia cardíaca de forma natural. En atletas, este efecto se suma al del entrenamiento crónico: por eso las bradiarritmias son más frecuentes durante el sueño.
Con el tiempo hay reducción adicional de canales iónicos y, en algunos casos, fibrosis del tejido de conducción. El resultado es la interacción entre entrenamiento prolongado, ritmo circadiano y envejecimiento.
Un factor clave: la carga acumulada importa
Más allá del tipo de deporte, la evidencia actual sugiere que el impacto sobre el sistema eléctrico del corazón no depende únicamente de la intensidad, sino de la exposición acumulada.
Mayor impacto en deportes de resistencia con cargas elevadas y sostenidas: más de 8–10 horas semanales de entrenamiento estructurado.
Probablemente el factor más determinante: inicio temprano (infancia o adolescencia), carreras deportivas prolongadas y décadas de entrenamiento continuo.
En estudios de exatletas, muchos iniciaron alrededor de los 11 años y mantuvieron actividad durante más de 15–20 años, lo que refuerza la idea de que el sistema eléctrico responde a la historia acumulada, no solo a la carga actual.
¿Qué es normal y qué no?
Es fundamental no sobrediagnosticar. En atletas entrenados, los siguientes hallazgos suelen ser normales y no requieren intervención en ausencia de síntomas:
✅ Hallazgos normales en el atleta (sin síntomas)
- ✓ Bradicardia sinusal
- ✓ Bloqueo AV de primer grado
- ✓ Bloqueo AV Mobitz tipo I (Wenckebach)
El contexto clínico es clave: estos hallazgos aislados, en un deportista asintomático, forman parte de la adaptación esperada.
¿Cuándo debe evaluarse?
El punto de inflexión no es únicamente la frecuencia cardíaca, sino la presencia de síntomas. Se debe considerar una evaluación cuando aparecen:
En estos casos, especialmente si los síntomas persisten pese a ajustar el entrenamiento o revisar medicamentos, puede ser necesario un estudio más profundo del sistema de conducción.
¿Qué opciones existen?
El manejo de las bradiarritmias en atletas debe individualizarse. No se trata solo de “corregir una cifra”, sino de entender el mecanismo y el contexto del paciente.
🚴 Desentrenamiento: la primera intervención… pero no siempre suficiente
Es la estrategia inicial cuando se sospecha un componente funcional relevante. Implica reducir de forma significativa el volumen y/o la intensidad del entrenamiento durante un periodo definido, para evaluar la reversibilidad de la bradicardia.
Aumento de la FC en atletas jóvenes
Reversibilidad en atletas veteranos (en algunos casos)
Punto fundamental: no todas las bradiarritmias son reversibles. Cuando existe remodelación electrofisiológica intrínseca o fibrosis, la respuesta puede ser parcial o nula. Además, muchos atletas presentan una fuerte identidad deportiva, por lo que reducir la carga puede generar resistencia o impacto emocional. Por ello el desentrenamiento se plantea como una herramienta diagnóstica y terapéutica temporal.
❤️🩹 Marcapasos: una solución efectiva que no limita el deporte
Cuando la bradicardia es sintomática, persistente y no reversible, el implante de marcapasos es una opción segura y efectiva. En el contexto deportivo:
- ✓ Permite mantener una frecuencia cardíaca adecuada
- ✓ Mejora los síntomas
- ✓ No contraindica la práctica deportiva, incluso a intensidades altas, con seguimiento adecuado
🔭 Cardioneuroablación y terapias futuras
La cardioneuroablación busca reducir la influencia vagal, pero su uso en atletas aún no cuenta con recomendaciones formales. Por otro lado, las terapias moleculares dirigidas a canales iónicos y micro-RNAs representan un campo prometedor, aunque actualmente se encuentran en fase experimental.
Es importante enfatizar que, a pesar de estos escenarios, el implante de marcapasos en atletas sigue siendo poco frecuente.
Mensaje final
El deporte sigue siendo una herramienta fundamental para la salud cardiovascular. Pero entender que sus efectos son dinámicos a lo largo del tiempo permite evaluar mejor al atleta, especialmente en etapas avanzadas de la vida.
Una frecuencia cardíaca baja continúa siendo, en la mayoría de los casos, un signo de eficiencia. Sin embargo, su interpretación debe hacerse en contexto, considerando la carga acumulada y la presencia de síntomas.
“En medicina del deporte, el objetivo no es solo mejorar el rendimiento,
sino sostenerlo con salud a lo largo de toda la vida.”
Referencias bibliográficas:
- Sammi Al-Othman. Symptomatic bradyarrhythmias in the athlete—Underlying mechanisms and treatments. 2024
- Sergei Bondarev. Intrinsic Sinus Node/Atrioventricular Node Dysfunction Requiring Pacemaker Implantation: Role of Former Professional Sport Activity. 2024